IA en seguros: lo que queda en evidencia cuando la tecnología escala

¿Seguimos ejecutando procesos internos como hace dos años, en un contexto donde la IA ya puede complementarlos?

Esta es una de las preguntas más incómodas —y al mismo tiempo más necesarias— que empieza a instalar la inteligencia artificial. Pero no es la única. Hay otra que aparece inmediatamente después.

¿Nuestros procesos internos ya incorporan IA para ser más eficientes, o todavía operan con una lógica anterior?

Porque el punto ya no es si vamos a incorporar IA, sino qué parte de nuestra operación sigue respondiendo a un contexto que empieza a quedar atrás.

Lo interesante es que esta discusión dejó de ser sólo tecnológica. Hoy empieza a escalar a la mesa de decisión. Se observa que en las compañías de mejor desempeño, los CIOs están cada vez más involucrados en la estrategia y que la IA empieza a integrarse directamente en los modelos operativos para generar retorno real. Al mismo tiempo, desde la industria aseguradora,  plantean que la IA ya está impactando procesos claves como suscripción, gestión de pólizas y atención al cliente, habilitando mejoras concretas en eficiencia.

En la práctica, esto empieza a verse con claridad. La IA permite generar eficiencia en el área técnica, y lo más relevante es que esa eficiencia hoy puede ser demostrada.

Puede ser operativa: reducción de costos, optimización de tiempos, mayor productividad de los equipos. Pero también debe —y cada vez más— tener impacto en el negocio: procesos más rápidos, decisiones más precisas, operaciones más consistentes. Y ahí es donde la conversación cambia.

Porque la pregunta deja de ser cuánto mejoró IT, y pasa a ser qué cambió en el negocio. En ese punto, lo que empieza a pasar es interesante. La inteligencia artificial no solo transforma. También revela.

Revela qué procesos ya no escalan. Qué decisiones podrían ser mejores.

Y, sobre todo, qué parte de la operación está diseñada para un contexto que ya cambió.

Muchas iniciativas de IA no fracasan por falta de tecnología, sino porque se apoyan sobre procesos que no fueron pensados para este nivel de automatización y precisión. Y ahí aparece una tensión clave: no alcanza con sumar IA; en muchos casos, hay que rediseñar la operación.

Porque cuando la IA se integra de verdad, deja en evidencia ineficiencias que antes eran invisibles o tolerables. Tiempos de respuesta que ya no son competitivos. Validaciones manuales que podrían automatizarse. Decisiones que dependen más de la experiencia individual que de la información disponible.

Y ese es, quizás, uno de los cambios más profundos. La IA eleva el estándar. Lo que antes era “suficiente”, deja de serlo.

En este contexto, la discusión sobre inteligencia artificial deja de ser una agenda de innovación y pasa a ser una agenda de negocio. Porque ya no se trata sólo de incorporar nuevas capacidades, sino de entender qué parte de nuestra operación tiene sentido sostener y cuál necesita evolucionar.

Tal vez el mayor valor de la IA no esté únicamente en lo que automatiza. Sino en lo que deja en evidencia. Y en la capacidad de las organizaciones de actuar en consecuencia.

Fuente https://100seguro.com.ar/

La SSN estableció los importes del pago de matrículas para PAS, brokers e institorios

Por intermedio de dos circulares, la Superintendencia de Seguros de la Nación (SSN) estableció los importes a abonar en concepto de matrícula anual para Productores Asesores de SegurosSociedades de Productores Asesores de Seguros (ver circular) y Agentes Institorios (ver circular).

Este es el detalle de montos, vencimientos y recargos:

 

Productores Asesores de Seguros

  • Valor: $33.000 (válido a abonar hasta el 30/04/2026).

Primer vencimiento: entre el 01/05/2026 y el 31/12/2026 (con recargo del 50%).

Segundo vencimiento: desde el 01/01/2027 (con recargo del 100%).

Más información en la web de la SSN

 

Sociedades de Productores Asesores de Seguros

  • Valor: $132.000 (válido a abonar hasta el 30/04/2026).

Primer vencimiento: entre el 01/05/2026 y el 31/12/2026 (con recargo del 50%).

Segundo vencimiento: desde el 01/01/2027 (con recargo del 100%).

Más información en la web de la SSN

 

Agentes Institorios

  • Valor: $210.000 (válido a abonar hasta el 30/04/2026).

Primer vencimiento: entre el 01/05/2026 y el 31/12/2026 (con recargo del 50%).

Segundo vencimiento: desde el 01/01/2027 (con recargo del 100%).

Más información en la web de la SSN

La Responsabilidad Civil de los clubes deportivos: lo que un buen PAS debería conversar con el asegurado

Un accidente ocurrido en un club de fútbol de Quilmes, provincia de Buenos Aires, pone sobre la mesa el análisis de las coberturas por RC en espacios deportivos.

En octubre de 2025, un niño perdió la vida tras caerle encima un arco de handball mientras practicaba ese deporte en un club de fútbol, en la localidad bonaerense de Quilmes. El trágico accidente para analizar la situación de las coberturas de seguros en clubes y complejos deportivos, el alcance real de las pólizas de RC y, en particular, poner en valor a las y los productores en su rol de asesorar sobre la complejidad de este tipo de pólizas.

En las instituciones deportivas, lo habitual es contratar una póliza de Responsabilidad Civil Comprensiva Extracontractual. A primera vista, podría pensarse que se trata de una cobertura suficiente para amparar los riesgos propios de la actividad. Sin embargo,  las pólizas suelen contener exclusiones y que es allí donde se presentan los grises demostrando, por consiguiente, la importancia del asesoramiento al asegurado (en este caso, el club deportivo).

En el análisis,  es válido pensar que las exclusiones de las pólizas de este tipo se colocan justamente con la intención de limitar los reclamos entre quienes participan activamente en la práctica deportiva. Por ejemplo, las lesiones que puedan producirse entre deportistas como consecuencia de una jugada típica de tal o cual deporte.

Desde el punto de vista jurídico, podría discutirse la responsabilidad del club en estos casos. ¿Cómo excluir precisamente el riesgo más relevante en un club cuya actividad esencial es el deporte?

Sin embargo, existen antecedentes judiciales en los que se ha condenado a la institución, aun cuando el daño no haya derivado de un defecto en las instalaciones, sino de un hecho propio del desarrollo del deporte.

Ahora bien, donde no debería haber margen para la duda es en los casos en que el daño proviene de un mal estado o de defectos en las instalaciones. La caída de un arco (como sucedió en la tragedia de Quilmes), el desprendimiento de un travesaño, un alambrado perimetral en malas condiciones o con elementos sobresalientes que provocan lesiones, son ejemplos de riesgos intrínsecos de explotación del club como establecimiento.

Desde la perspectiva del seguro la póliza no puede dejar sin cobertura a la responsabilidad civil del club. No se trata en estos casos de los imponderables que puedan surgir en el entrenamiento o los partidos, sino de condiciones de seguridad que dependen directamente del mantenimiento, control y diligencia de la institución.

“No es correcto que una póliza excluya todo tipo de daño derivado de la práctica deportiva. En definitiva, es un club.”

En estos supuestos, la responsabilidad del club es evidente y la cobertura debería responder en consecuencia.

¿Qué queda claro en el análisis de este caso?

Del análisis se deduce, una vez más, la importancia del rol de las y los PAS en la intermediación entre el club deportivo a asegurar y la compañía aseguradora.

El especialista recomienda analizar en profundidad los textos de póliza, atravesándolos con lupas específicas. Detectar exclusiones, comprender su alcance real y, cuando sea posible, sentarse a negociar con la compañía aseguradora para ampliar o adecuar la cobertura a la verdadera naturaleza del riesgo.

Una exclusión genérica de “daños derivados de la práctica deportiva” no solo es técnicamente cuestionable, sino que desnaturaliza el objeto mismo del seguro contratado.

“Esto puede sonar casi un absurdo si estamos haciendo una cobertura para un club donde la actividad va a decir “club deportivo”. ¿Por qué se excluye el riesgo más relevante?”.

En definitiva, parece obvio, pero asegurar un club deportivo implica comprender que el deporte no es una excepción, sino la norma. Y que los defectos o el mal estado de sus instalaciones deben estar, sin excepción, debidamente cubiertos.«

Fuente https://revistaseguros.aapas.org.ar

 

Antes de hablar de tecnología, hablemos de claridad: el verdadero desafío del Productor Asesor de Seguros

En un mundo saturado de herramientas, plataformas e inteligencia artificial, el mayor error no es no adoptar tecnología, sino hacerlo sin saber para qué. Ventas, rentabilidad, impacto, tiempo: la tecnología llega después de definir el rumbo

La tecnología suele presentarse como la gran respuesta a todos los desafíos que enfrentan hoy los Productores Asesores de Seguros y las organizaciones. Se la invoca como sinónimo de modernización, crecimiento y competitividad, casi como una fórmula automática que promete más ventas, más eficiencia y mejores resultados. Sin embargo, en medio de esa narrativa optimista, hay una pregunta esencial que muchas veces queda relegada o directamente ausente. Antes de preguntarse cómo incorporar tecnología, es necesario detenerse en algo mucho más profundo: para qué hacerlo y, todavía más importante, quién soy y hacia dónde quiero ir. El verdadero problema no es tecnológico, es estratégico. CRM, inteligencia artificial, automatización, redes sociales y canales digitales no son soluciones en sí mismas, sino apenas caminos posibles. Y ningún camino tiene sentido si no existe un destino claro.

¿Cuál es hoy el verdadero desafío del Productor Asesor de Seguros?

La metáfora que voy a utilizar es tan cotidiana como reveladora. Del mismo modo que sucede con Waze o Google Maps, primero hay que definir el punto de llegada. Recién entonces el sistema puede sugerir la mejor ruta, evaluar alternativas y optimizar tiempos y recursos. Pretender que la tecnología resuelva por sí sola los dilemas del negocio, sin una definición previa de objetivos, equivale a subirse a un auto cargado de asistentes inteligentes sin saber a dónde se quiere ir o, peor aún, dejarlos apagados por desconfianza o desconocimiento.

“Ningún camino tiene sentido si no existe un destino claro”

En un contexto marcado por la sobreabundancia de información, los cambios acelerados y la presión por adaptarse, cada productor enfrenta realidades muy distintas. Ventas, rentabilidad, impacto, tiempo disponible, recursos económicos, habilidades personales y estructura operativa conforman un entramado único en cada caso. No existen recetas universales ni soluciones mágicas que puedan aplicarse de manera uniforme. Incorporar tecnología sin claridad estratégica puede resultar tan inútil como costoso, generando frustración en lugar de valor.

Como dice Yuval Harari, en Lecciones para el siglo XXI: “En un mundo inundado de información irrelevante, la claridad es poder.”
Antes se decía que la información era poder. Hoy la información es abundante, gratuita e inmediata. Lo importante es saber qué buscar, para qué y con qué objetivo.

“Incorporar tecnología sin claridad estratégica puede resultar tan inútil como costoso”

Y esa claridad no se compra, no se descarga ni se terceriza. Se construye. Surge de mirar hacia adentro, reconocer fortalezas y debilidades, entender el propio modelo de negocio, leer el mercado con honestidad y tomar decisiones conscientes. Sólo a partir de ese proceso, la tecnología deja de ser ruido y se transforma en una verdadera aliada.

¿Por qué y para qué incorporar tecnología?

El por qué apunta al pasado: por qué hago tal o cual cosa. El para qué apunta al futuro: la intención, el objetivo, la meta.

¿Por qué usamos tecnología? Claramente porque nos resuelve problemas, porque hace más llevadera la vida. Por eso usamos el celular, WhatsApp, o Zoom.

El para qué, en cambio, tiene que ver con el propósito. Es el destino del Waze o del Google Maps. Vos podés elegir el camino más corto, el más rápido, el más lindo, el más económico, el que conocés. todos esos caminos son opciones. Lo único que no podés evitar es definir el destino. Las tecnologías, las metodologías y las estrategias son los caminos. Lo que tenés que tener claro es a dónde querés ir.

¿Cuáles pueden ser los objetivos del Productor Asesor de Seguros?

Uno suele creer que su objetivo siempre es el mismo, pero no es así. Por ejemplo: “mi objetivo es vender más”. ¿Es válido? Sí. Pero enseguida aparece otra pregunta: ¿vender más a quién?

¿A clientes actuales? ¿A ex clientes? ¿A clientes nuevos? Además, vender más no es lo mismo que ganar más. Otro objetivo puede ser la rentabilidad: bajar costos, subir el ticket promedio, mejorar comisiones.
También puede ser el impacto como PAS. Impacto es qué tan relevante sos. Cuando alguien piensa “tengo que contratar un seguro”, ¿qué nombre le aparece primero en la cabeza? Eso es impacto. Quizás hoy no se traduzca en ventas inmediatas, pero en el tiempo genera resultados.

Otra prioridad clave es el tiempo. Tal vez alguien dice “esto lo hacemos en tres años”, pero el contexto puede exigir una transformación en seis meses para no desaparecer.

Y por supuesto, no hay que perder de vista el análisis sobre lo máximo que puedo hacer con las habilidades y recursos que tengo hoy. Las ideas pueden ser excelentes, pero hay que evaluar tiempo, dinero, energía y capacidades reales.

“La claridad no se compra, no se descarga ni se terceriza. Se construye”

Entonces antes de hablar de tecnología hay que tener claro el contexto, la estrategia y la mirada. Si no sé a dónde quiero navegar, ningún viento me será favorable. Si no le digo a Waze dónde voy, no puede ofrecerme una buena ruta.
Por eso las preguntas clave son: ¿Quién sos?, ¿Quién querés ser?, ¿Cuánto estás dispuesto a transformarte?, ¿Qué tenés hoy para hacerlo?, ¿Qué tiempo tenés?
La claridad, muchas veces, es un motor de crecimiento más poderoso que la tecnología.

¿Qué recomendación ofreces a los Productores Asesores de Seguros sobre cómo definir su estrategia frente a los cambios tecnológicos y competitivos en el mercado?

Lo ideal es volver a lo básico, debido a que el principal problema de los productores de seguros no es la tecnología, es la estrategia. No es una cuestión local, pasa en toda América Latina.
Un ejercicio fundamental para tener una estrategia, es el FODA: Fortalezas (internas), Debilidades (internas), Oportunidades (externas), Amenazas (externas).
Esto hay que hacerlo seguido, no una sola vez en la vida. Las fortalezas cambian, aparecen nuevas debilidades, surgen oportunidades y amenazas nuevas. Ejemplos de amenazas hoy: automatización, bots, venta directa, banca-seguros, guerra de precios. Enojarse con eso no sirve; entenderlo, sí.

“Si no sé a dónde quiero navegar, ningún viento me será favorable”

Un buen jugador hace dos cosas: Para la pelota, levanta la cabeza y mira el campo. Decide rápido y sorprende. Ambas cosas son complementarias.
En este juego, además, vos elegís dónde está el arco. Y no tenés por qué patear a uno solo: podés tener varios objetivos, siempre que sepas a cuál estás apuntando. No se trata de patear por patear, sino de decidir a dónde.

¿Entonces podemos decir que la tecnología viene después?

Exacto, porque la tecnología es el medio: el auto, el avión, el barco, la bicicleta.
Primero definís el destino, después elegís cómo llegar. El error común es hacerlo al revés: “Tengo un CRM con inteligencia artificial, ¿qué hago?”
La respuesta es simple: primero definí qué queres lograr. Después vemos si esa tecnología te sirve o no. Usar tecnología sin sentido es como tener un auto lleno de asistencias que nadie usa porque molestan. Sofisticado es usar bien la tecnología. Atolondrado es usarla sin propósito.

“Sofisticado es usar bien la tecnología. Atolondrado es usarla sin propósito”

Por eso la propuesta es clara: Antes de pensar en tecnología, hay que pensar en estrategia.
Definir prioridades: ventas, rentabilidad, impacto, tiempo. Conocer fortalezas y debilidades. Se debe entender el contexto para recién después, elegir qué herramientas tecnológicas pueden acompañar ese camino.

Fuente https://asegurandodigital.com.ar/

La SSN presenta nuevas herramientas para conocer el mercado

La Superintendencia de Seguros de la Nación amplió su Portal de Datos Abiertos con nuevos datasets sobre inversiones, créditos y resultados de las aseguradoras. La información pública es un activo clave para Productores Asesores de Seguros para evaluar salud financiera, solvencia y comportamiento del mercado.

La transparencia informativa es un insumo estratégico para quienes operan en el mercado asegurador. En ese contexto, el acceso a datos públicos actualizados sobre la performance de las compañías es un recurso que puede marcar diferencias en la gestión y en el asesoramiento profesional. Con la reciente ampliación del Portal de Datos Abiertos de la Superintendencia de Seguros de la Nación, el sector dispone de nueva posibilidad para analizar inversiones, resultados y gestión  de las aseguradoras.

La actualización del portal de datos abiertos de la SSN incorpora conjuntos de datos (datasets) que complementan la información hasta ahora disponible sobre el mercado asegurador argentino. Entre las recientes inclusiones se destacan los registros que detallan las inversiones que realizan las aseguradoras, los créditos que administran, así como los resultados técnicos y financieros de su gestión. Estos nuevos activos se suman al universo de datos que ya incluía balances, indicadores del mercado, listados de PAS y sociedades de PAS, consolidando una plataforma integral de información pública.

Estos datos se organizan por temas y categorías que permiten múltiples niveles de análisis:

    • Mercado asegurador: nómina amplia de conjuntos de datos que cubren distintos aspectos de la actividad de las entidades aseguradoras y reaseguradoras, incluyendo exposición a riesgos de vehículos, intermediarios en reaseguros y liquidadores de siniestros.
    • Entidades aseguradoras y reaseguradoras: datos sobre las compañías activas registradas ante la SSN, ofreciendo un panorama actualizado del universo institucional del seguro.
    • Productores: información de los productores asesores de seguros habilitados y de las sociedades que conforman ese segmento de intermediación.
    • Indicadores: ratios y métricas patrimoniales y de gestión elaboradas a partir de los balances periódicos presentados por las aseguradoras, con frecuencia de actualización trimestral.
    • Balances: estados contables trimestrales que reflejan la situación económico-financiera de las compañías.
      Estos conjuntos se encuentran disponibles en formatos abiertos que pueden consultarse y descargarse para análisis, integración en modelos propios o elaboración de aplicaciones y reportes profesionales.

Para los Productores Asesores de Seguros, disponer de información pública robusta sobre la salud financiera y la solvencia de las aseguradoras no es un lujo, sino una herramienta imprescindible. Conocer las inversiones, los resultados técnicos, la composición de créditos y los indicadores de gestión de las compañías permite orientar mejor las recomendaciones a los tomadores. Este tipo de datos transparentes eleva la calidad del asesoramiento profesional y contribuye a fortalecer la confianza de los clientes en las decisiones que toman respecto de la protección de su patrimonio.

La plataforma no solo cumple con un estándar de transparencia y rendición de cuentas, sino que ofrece un recurso sólido para aquellos profesionales que buscan fundamentar sus estrategias comerciales y de gestión en evidencia empírica del mercado asegurador argentino.

Si bien el acceso a estos datos exige cierto nivel de análisis estadístico y económico, su disponibilidad en formatos abiertos representa un avance significativo para un mercado cada vez más orientado a la toma de decisiones basada en datos. La recomendación para los productores es familiarizarse con estos conjuntos y evaluar su incorporación regular en la planificación anual y en los procesos de evaluación de riesgo y calidad de portafolio de aseguradoras con las cuales trabajan.

«Tu Tablero Asegurador» llega al celular: la herramienta que todo PAS debe dominar

La Superintendencia de Seguros de la Nación amplía la accesibilidad de su plataforma estadística al entorno móvil, ofreciendo a los Productores de Seguros acceso inmediato a indicadores clave del mercado para fortalecer su gestión comercial y técnica.

En 2026 la transformación digital del mercado asegurador argentino agregó una pieza clave para los auxiliares del seguro. La Superintendencia de Seguros de la Nación (SSN) habilitó la versión móvil de “Tu Tablero Asegurador”, la herramienta interactiva que permite consultar desde cualquier dispositivo móvil los principales indicadores operativos y financieros de las aseguradoras que operan en las distintas jurisdicciones del país. Esta novedad representa una oportunidad concreta para que los Productores Asesores de Seguros accedan a datos actualizados en sus actividades cotidianas de asesoramiento y análisis.

La versión móvil de “Tu Tablero Asegurador” responde a una demanda creciente de acceso dinámico a la información estadística del mercado desde fuera del escritorio tradicional.

La herramienta fue desarrollada con el objetivo de facilitar el acceso a información clave sobre la salud operativa y financiera de las compañías aseguradoras. Entre los datos disponibles, los Productores de Seguros pueden analizar ratios financieros, comportamiento por ramo y por provincia, tendencias operativas y otros indicadores que enriquecen la interlocución con clientes actuales y potenciales.

Para el Productor de Seguros, esta accesibilidad tiene implicancias prácticas inmediatas: permite contrastar la evolución de una aseguradora antes de recomendar sus coberturas; comparar rendimientos de mercado en distintos ramos; y ofrecer un respaldo cuantitativo a las decisiones comerciales y de renovación. En mercados competitivos donde la confianza y la precisión importan, disponer de métricas accesibles al instante puede marcar una diferencia en la calidad del asesoramiento.

Además, esta herramienta móvil se inscribe en una estrategia más amplia de la SSN para modernizar el acceso a estadísticas sectoriales, complementada por distintos tableros que permiten filtrar, comparar y segmentar información por entidad, período y tipo de actividad. Este enfoque digital no solo democratiza el acceso a la información, sino que también fortalece la capacidad del PAS para interpretar datos complejos y traducirlos en valor agregado para sus clientes.

Los ramos que le ganaron a la inflación en diciembre

La producción del sector asegurador cerró diciembre de 2025 con aumentos generalizados en términos nominales. Pero al depurar el efecto inflacionario, el mapa cambia: algunos ramos exhibieron un crecimiento real contundente, otros apenas empataron la inflación y un puñado quedó fuertemente relegado.

La estadística publicada hoy por la Superintendencia de Seguros de la Nación muestra que diciembre de 2025 dejó cifras exuberantes en valores corrientes —el total del mercado creció 39,7% interanual—, pero el ejercicio importante para medir actividad es otro: observar la evolución en valores constantes, eliminando el efecto inflacionario. Y ahí aparecen las verdaderas tendencias.

Desde esta perspectiva, en diciembre de 2025 el mercado creció 7,4% en términos reales en relación noviembre de 2025, alcanzando los 2,117 Billones de pesos, de los cuales el 87,2 % corresponde a los Seguros Patrimoniales, el 11,6% a los Seguros de Vida y Otros (Vida Individual/Colectivo y resto Seguros de Personas), y el 1,2% a los Seguros de Retiro. En comparación con el mismo mes de 2024, el sector se expandió 6,2%, descontando la inflación.

El primer dato relevante está en el ramo Responsabilidad Civil, que se transformó en el ganador del mes. Su producción real avanzó 44,7% respecto de noviembre y 21,7% contra diciembre de 2024, un salto difícil de encontrar en otros segmentos del seguro patrimonial. Es un indicio de recomposición de sumas aseguradas y demanda efectiva, más allá de la mera indexación.

También hubo un desempeño sólido en el rubro Resto de daños patrimoniales, que apunta a coberturas específicas (incendio, combinado familiar, entre otras). Ese subconjunto creció 27,9% real mensual, aunque su variación interanual fue más modesta (1,7%).

Automotores, históricamente el motor del mercado patrimonial, tuvo un cierre ambiguo: 3,1% real mensual y 4,9% interanual. Son cifras positivas pero prudentes.

En el universo de Seguros de personas, la lectura es más sutil. Como bloque, la producción real cayó –2,6% mensual, aunque subió 12,1% interanual.  Dentro de ese grupo, los Seguros de vida  avanzaron 12,5% interanual en valores reales, una mejora que se reparte entre Vida Individual (11,5%) y Vida Colectivo (13,2%). El crecimiento interanual está, pero con un freno en la comparación mensual (–0,9%).

Peor panorama muestran los Seguros de retiro, con –16,8% real mensual, aunque con un 7,9% interanual positivo. Es un ramo típicamente sensible a la disponibilidad de ahorro voluntario de largo plazo.

Diciembre dejó así una señal clara: el seguro argentino empieza a mostrar segmentos que crecen por demanda real, otros que se sostienen apenas por indexación y algunos que pierden volumen.

La SSN ratifica medidas cautelares contra LA NUEVA

Se confirman la aplicación de ajustes definitivos sobre los estados contables de la cooperativa, revelando una crítica situación patrimonial y financiera en la entidad.

A través de la Resolución RESOL-2026-13-APN-SSN#MEC, la Superintendencia de Seguros de la Nación (SSN) ha confirmado la aplicación de ajustes definitivos sobre los estados contables de LA NUEVA COOPERATIVA DE SEGUROS LIMITADA, revelando una crítica situación patrimonial y financiera en la entidad.

Tras un análisis exhaustivo de los balances cerrados al 30 de septiembre de 2025, el organismo de control detectó inconsistencias significativas que obligaron a rectificar los números presentados por la aseguradora. Como consecuencia, la SSN ordenó mantener las medidas cautelares que ya pesaban sobre la cooperativa e incorporar nuevas causales de gravedad institucional.

Los puntos clave del déficit

La resolución detalla tres áreas críticas donde la cooperativa presenta saldos deficitarios millonarios:

Estado de Capitales Mínimos: Se verificó un faltante de $3.266.687.808. Este déficit se origina principalmente por una disminución del capital computable de más de 4.300 millones de pesos y ajustes en gastos de explotación.

Cálculo de Cobertura (Art. 35): La entidad presenta un déficit de $2.976.556.399 debido a un incremento masivo en las deudas y compromisos técnicos derivados de juicios no debidamente registrados.

Compromisos Exigibles: El estado de cobertura para siniestros con sentencia firme arroja un saldo negativo de $1.652.521.985.

Ajustes en Reservas y Gastos

El organismo técnico determinó que la cooperativa no contaba con reservas suficientes para enfrentar sus litigios judiciales. Los ajustes impuestos en el rubro Siniestros Pendientes en Juicio superan los 4.300 millones de pesos, desglosados según el estado de los procesos (sentencias firmes, no firmes y casos sin sentencia).

Asimismo, la SSN rechazó los argumentos de la empresa respecto a sus gastos de explotación, ratificando ajustes por Sueldos ($673 millones) y Cargas Sociales ($194 millones) que no habían sido correctamente reconocidos en el período correspondiente.

Medidas y Plazos

Ante la gravedad de los hallazgos, el Superintendente Guillermo Plate resolvió:

* Ratificar las medidas cautelares dispuestas originalmente en mayo y julio de 2025, sumando la causal del inciso a) del artículo 86 de la Ley N° 20.091, que refiere a la situación de crisis de la entidad.

* Intimar a la aseguradora a presentar sus estados contables rectificados en un plazo de 15 días corridos.

* Emplazar a la entidad para que en el mismo plazo presente un Plan de Regularización y Saneamiento que garantice la integridad del capital.

«Los argumentos esgrimidos por la aseguradora se sustentan en manifestaciones genéricas y documentación interna sin respaldo fehaciente… no aportan evidencia objetiva, verificable y suficiente», señala el texto oficial de la resolución.

La cooperativa dispone ahora de 5 días para recurrir la resolución, mientras el organismo mantiene su postura de «extrema prudencia» para proteger a los asegurados y la estabilidad del mercado.

fuente https://www.tiempodeseguros.com.ar/

¿Qué es el dolo y la culpa grave?

El Art. 1724 del Código Civil y Comercial establece a la culpa y el dolo como factores subjetivos de atribución de la responsabilidad.

Según dicho cuerpo normativo “La culpa consiste en la omisión de la diligencia debida según la naturaleza de la obligación y las circunstancias de las personas, el tiempo y el lugar. Comprende la imprudencia, la negligencia y la impericia en el arte o profesión. El dolo se configura por la producción de un daño de manera intencional o con manifiesta indiferencia por los intereses ajenos”.

“La culpa consiste en la omisión de la diligencia debida según la naturaleza de la obligación y las circunstancias de las personas, el tiempo y el lugar”

Dentro del ámbito del Derecho de Seguros, el concepto de dolo ha sido claramente definido por Stiglitz al señalar que “la noción de dolo excluido de cobertura es la que corresponde con los elementos configurativos del dolo delictual, que es aquel que evidencia la intención del agente de provocar el evento que derivará en daño”.

Ahora bien, el Código Civil y Comercial de la Nación, no define explícitamente la culpa grave. Para dicho cuerpo normativo, la culpa es un concepto sin distinción de graduación, configurándose en la omisión de la diligencia debida, según la naturaleza de la obligación y circunstancias de personas, tiempo y lugar.

“El dolo se configura por la producción de un daño de manera intencional o con manifiesta indiferencia por los intereses ajenos”

Por su parte, doctrina y jurisprudencia se han encargado de realizar precisiones que la equiparan al dolo o la consideran una falta de diligencia tan extrema que no amerita justificación. En otras palabras, la culpa grave debe tratarse de una violación grave de los deberes de prudencia, diligencia y pericia en el arte o profesión que representen el grado más amplio de negligencia, una imprudencia o impericia extrema.

Se distingue de la culpa leve por su mayor gravedad, siendo una conducta que raya en lo intencional y consciente de un peligro. Y, si bien el Código no la define, sus efectos se aplican, especialmente, en casos donde se pretende eximir de responsabilidad o en contratos como el de seguro.

En nuestro Derecho, la culpa grave es, entonces, una creación de la Ley de Seguros.

¿El seguro cubre cuando un empleado produce un daño intencional?

Como primera medida, debemos considerar que el Art. 1753 del Código Civil y Comercial determina la responsabilidad del principal por el hecho del dependiente, estableciendo que “el principal responde objetivamente por los daños que causen los que están bajo su dependencia, o las personas de las cuales se sirve para el cumplimiento de sus obligaciones, cuando el hecho dañoso acaece en ejercicio o con ocasión de las funciones encomendadas…”.

Así las cosas, no cabe duda de que el empleador responde objetivamente por los daños que provoquen quienes están bajo su dependencia o aquellos de quienes se sirve.

“En nuestro Derecho, la culpa grave es, entonces, una creación de la Ley de Seguros”

Por su parte, el Art. 114 de la Ley de Seguros establece que “el asegurado no tiene derecho a ser indemnizado cuando provoque dolosamente o por culpa grave el hecho del que nace su responsabilidad”.

La exclusión de dolo o culpa grave tiene su fundamento, como primera medida, en que el seguro es un contrato de buena fe, a la vez que actos intencionados o manifiestamente imprudentes desnaturalizarían el contrato, ya que el seguro se basa en la incertidumbre del evento (aleatoriedad), y no en la voluntad del asegurado (o de sus dependientes) de provocarlo.

Amparar hechos intencionados va en contra de la licitud de los contratos, pues la legislación no puede tolerar conductas dolosas y particularmente, arremete contra los principios del contrato de seguro, atento a que no existe el alea que es esencial desde el punto de vista técnico.

Autores como Halperin, señalaban que la ratio legis para la liberación de responsabilidad del asegurador en casos de dolo o culpa grave, es que la ley debe proteger al asegurador y, según agrega López Saavedra, también a la “comunidad del álea” del proceder doloso o gravemente negligente.

Lo que cabe analizar aquí es si el seguro otorga cobertura asegurativa a los hechos provocados intencionalmente (con dolo) por los subordinados.

De la interpretación del Art. 114 de la Ley de Seguros se colige que la exclusión de cobertura tanto por dolo como por culpa grave, se aplica solamente a los hechos u omisiones cometidos en forma personal por el asegurado, por lo que, en palabras de López Saavedra “...tal exclusión no puede ser invocada por el asegurador cuando los mismos han sido cometidos, por ejemplo, por dependientes del asegurado, salvo pacto en contrario incorporado en forma expresa en la respectiva póliza”.

El reconocido doctrinario Nicolás Barbato, sostenía que el seguro cubre al asegurado cuando se trate de “… actos de las personas que integran la empresa, tales como obreros y empleados…

Ello es así “… por constituir hechos ajenos a la voluntad del asegurado y respecto a los cuales éste busca cubrirse al contratar un seguro…”.

¿Qué dice el derecho y la jurisprudencia al respecto y cómo deben resolverse estas situaciones?

Al tratarse de la evaluación de una conducta, con un estándar de conducta, serán los jueces a través de su sentencia quienes delinearán el marco para determinar en concreto si hubo o no relación de dependencia, dolo o culpa grave.

En lo que respecta a la culpa grave, la Ley 17.418 establece que la misma supone la liberación del asegurador del deber de responder.

Así lo dispone en su Art. 70 en relación a los seguros de daños patrimoniales. Por su parte, el Art. 114, en lo atinente al seguro de responsabilidad civil, textualmente, expresa: “El asegurado no tiene derecho a ser indemnizado cuando provoque dolosamente o por culpa grave el hecho del que nace su responsabilidad”. Es decir, consagra el mismo principio del Art. 70 para los seguros patrimoniales en general.

Ahora bien, a diferencia de lo que ocurre con el Art. 70 de la Ley de Seguros, el cual no aparece en el Art. 158 como una de aquellas normas que pueden ser modificadas solamente en favor del asegurado, el Art. 114 sí se encuentra dentro de la nómina de normas modificables en dicho favor.

En opinión del Dr. Domingo López Saavedra, la liberación del asegurador por culpa grave del asegurado en la causación del siniestro es modificable, es decir que eventualmente podría ser cubierta por pacto expreso de las partes, especialmente cuando se trata de seguros de responsabilidad civil profesional (mala praxis). Allí la responsabilidad del asegurado se genera cuando ha existido culpa grave del asegurado (pues de lo contrario la cobertura no tendría razón de ser).

Halperin señala que distinto es el caso del dolo ya que “(…) no es admisible asegurar la provocación intencional del siniestro en materia de seguros de intereses”, pues ello desvirtúa la esencia misma del contrato de seguros. Dicha exclusión es inmodificable y no se admite acuerdo en contrario.

Sin embargo, es importante aclarar respecto a la exclusión de cobertura tanto por dolo como por culpa grave que la misma es aplicable únicamente a hechos u omisiones atribuibles en forma personal por el asegurado. En este sentido, no corre la liberación del asegurador cuando los mismos hayan sido realizados por dependientes del mismo, salvo pacto expreso en contrario.

“El asegurado no tiene derecho a ser indemnizado cuando provoque dolosamente o por culpa grave el hecho del que nace su responsabilidad”

Por ende, en caso de que un empleado ocasione un daño de manera intencional, el seguro debería cubrir igualmente al asegurado (salvo pacto en contrario). Es importante poner de manifiesto que tanto doctrina como jurisprudencia actual sostienen esta diferenciación entre los Arts. 70 y 114 de la Ley de Seguros, haciendo hincapié específicamente en lo que respecta al seguro de responsabilidad civil de automotores obligatorio (Art. 68 de la Ley 24.449) que el mismo tiene como objetivo primordial proteger a la víctima del siniestro. Así lo dispuso el leading case “Álvarez, Agustín c. Casanova, Rodrigo” dictado por la CNCiv., sala I, el 3/8/2020 al explicar esta distinción entre ambos artículos, señalando que “…esta distinción la entiendo válida –como parte de la doctrina- teniendo en cuenta que el art. 70 perjudica exclusivamente al propio asegurado, mientras que el art. 114 al tratarse de un seguro de responsabilidad civil, afecta también los intereses de un tercero damnificado…”.

Sin perjuicio de las consideraciones respecto al seguro de responsabilidad civil de automotores obligatorio, siempre debe tenerse en cuenta esta distinción entre ambos artículos así como el tipo de cobertura. Ambos aspectos cobran importancia al analizar los alcances del seguro en base a las condiciones contratadas para determinar si el dolo o culpa grave de los dependientes se encuentra amparado.

Como conclusión y citando a la Dra. María Fabiana Compiani “Individualizado el riesgo asumido por el asegurador, ello no significa que pueda ser asegurado en todo caso, para siempre, de todos modos, en cualquier lugar o tiempo en que se verifique… Sin duda, lo expuesto revela la importancia de la temática, ya que de lo que se trata es de, a través de las exclusiones de cobertura, fijar con precisión los límites a los que se hallan sometidos los derechos y obligaciones de las partes.

Fuente asegurandodigital.com.ar

Más del 80% de las aseguradoras apuesta por la IA: ¿estamos listos para escalarla?

La clave no está en cuánta inteligencia artificial usamos, sino en cómo la integramos para potenciar nuestro valor agregado sin perder la dimensión humana que define al sector.

Lo que internet significó para la imprenta es lo que muchos expertos anticipan que la inteligencia artificial representará para la Revolución Industrial. Puede sonar grandilocuente, pero no lo es: estamos frente a un salto de productividad sin precedentes que obliga a repensar procesos, roles y modelos de negocio. Y en la industria del seguro -una actividad atravesada por datos, la gestión del riesgo y el servicio al cliente- ese impacto ya es visible.

La verdadera transformación no pasa simplemente por incorporar nuevas herramientas, sino por rediseñar procesos completos. La tecnología dejó de ser un soporte para convertirse en el eje de la estrategia. Hoy conviven distintos niveles de adopción: desde la IA como apoyo a tareas puntuales hasta sistemas capaces de coordinar -o incluso gestionar- flujos completos sin intervención humana. Sin embargo, la clave no está en cuánta IA usamos, sino en cómo la integramos para potenciar nuestro valor agregado sin perder la dimensión humana que define al sector.

En este contexto, el Índice de Maduración Digital de Compañías de Seguros, presentado por la Asociación Argentina de Compañías de Seguros (AACS) y la Cámara de la Industria Argentina del Software (CESSI), revela la profundidad del cambio en marcha. La madurez digital del sector creció un 12,5% respecto del año anterior y alcanzó un puntaje general de 2,7 sobre 5. El avance está impulsado por dos motores claros: una mayor incorporación de inteligencia artificial y un incremento de la inversión en ciberseguridad, acompañados por una mejora sostenida en la experiencia digital del cliente. De hecho, el 81% de las compañías invirtió en IA durante el último año y más de la mitad ya cuenta con políticas y procedimientos para un uso responsable de la tecnología.

La cultura organizacional también se está moviendo. El 75% de las aseguradoras ya habilitó a su personal a utilizar herramientas de IA en sus operaciones, lo que confirma que la transformación digital no es meramente técnica, sino profundamente humana. Al mismo tiempo, surgen desafíos críticos: entrenar modelos confiables, mejorar la calidad de los datos y desarrollar -o atraer- talento especializado. No sorprende, entonces, que un 31% de las empresas exprese preocupación por las regulaciones y la ética en el uso de estas tecnologías, un aspecto especialmente sensible en una industria sustentada en la confianza.

También resulta clave visibilizar una realidad poco mencionada: el mundo no está logrando escalar la IA generativa al ritmo que prometió. El 95% de los pilotos basados en grandes modelos de lenguaje fracasa por no alcanzar resultados sostenibles. Sin embargo, cuando la implementación se realiza con proveedores especializados, el índice de éxito asciende al 67%. Esto demuestra que no falla la IA, fallan los procesos. La falla de estrategia, la planificación insuficiente y la ausencia de métricas claras explican más fracasos que la tecnología en sí.

Actualmente, la estructura operacional es la dimensión más madura del índice, con un puntaje de 3,0, mientras que la plataforma de desarrollo externo -vinculada a la integración con socios y proveedores- sigue siendo la menos desarrollada, con 2,5. Los canales digitales continúan expandiéndose: el sitio web aún lidera la emisión de pólizas, pero crecen con fuerza las aplicaciones móviles, los chatbots, los IVR automáticos, las notificaciones push y el onboarding digital. Todo indica que el seguro del futuro será un ecosistema más integrado, automatizado y cercano, pero también más exigente en términos de gobernanza tecnológica.

Ya existen señales concretas de impacto: el 13% de las compañías afirma haber obtenido casos de éxito en áreas clave como ventas, operaciones y siniestros a partir de la incorporación de IA. Es apenas el comienzo, pero marca una tendencia clara. La pregunta ya no es si la inteligencia artificial transformará el negocio asegurador, sino qué compañías estarán realmente preparadas para capitalizar ese cambio.

La oportunidad es enorme. Aquellas organizaciones que logren combinar tecnología, datos y cercanía humana serán las que lideren la próxima etapa del sector. La revolución ya empezó. El desafío es asegurarse de que la inteligencia artificial potencie -y no reemplace- lo más valioso de esta industria: la confianza.

Fuente Infobae